Aunque la inteligencia artificial ya es considerada una herramienta clave para mejorar la productividad y la competitividad empresarial, un 16% de las empresas todavía no ha realizado inversiones en IA. Además, solo el 26% afirma estar preparada para gestionar los riesgos asociados a esta tecnología.
La adopción de la inteligencia artificial en las empresas avanza, pero no al mismo ritmo en todos los sectores. Así lo revela el Barómetro IA: Empresa y Sostenibilidad, elaborado por ESSCA School of Management y Forvis Mazars, a partir de la opinión de más de 400 responsables tecnológicos en Europa.
El informe muestra que muchas organizaciones reconocen el potencial de la IA para mejorar procesos, reducir costes y aumentar la eficiencia. Sin embargo, una parte importante del tejido empresarial todavía enfrenta barreras relacionadas con inversión, talento, formación, gobernanza de datos y gestión de riesgos.
La inversión en inteligencia artificial sigue siendo desigual
El dato más llamativo del estudio es que el 16% de las empresas aún no ha invertido en inteligencia artificial. Esta cifra demuestra que, aunque la IA ocupa un lugar central en la conversación empresarial, su implementación real todavía no llega a todas las organizaciones.
Además, el informe advierte que solo una de cada cuatro empresas, aproximadamente el 26%, se considera preparada para gestionar los riesgos asociados al uso de la IA. Esto incluye aspectos como privacidad de datos, sesgos algorítmicos, ciberseguridad, cumplimiento normativo, transparencia y uso ético de la tecnología.
Falta de equipos especializados en IA
Uno de los principales problemas detectados por el estudio es la falta de estructuras internas dedicadas a la inteligencia artificial. Según los datos publicados, el 31% de las organizaciones no cuenta con un equipo especializado en IA ni tiene previsto crearlo.
Este punto es clave porque la adopción de inteligencia artificial no depende únicamente de comprar herramientas o contratar software. Para que la IA genere resultados reales, las empresas necesitan equipos capaces de entender los datos, definir casos de uso, medir resultados y controlar riesgos.
Sin una estrategia clara, muchas compañías pueden terminar usando IA de forma aislada, sin impacto directo en el negocio.
Casi el 40% de las empresas no planea formar a su plantilla
Otro dato relevante es que cerca del 40% de las organizaciones no contempla formar a sus empleados en inteligencia artificial. Esta falta de capacitación puede convertirse en una barrera importante para aprovechar el verdadero potencial de la tecnología.
La IA no solo afecta a los departamentos tecnológicos. También impacta áreas como marketing, ventas, atención al cliente, finanzas, recursos humanos, operaciones y dirección estratégica. Por eso, la formación interna será fundamental para que los trabajadores entiendan cómo usar estas herramientas de manera segura, eficiente y alineada con los objetivos de la empresa.
Pymes y administración pública, entre los sectores más rezagados
El estudio también señala que la adopción de IA varía mucho según el tipo de organización. Las pymes son uno de los grupos con mayores dificultades para avanzar, ya que el 37% no tiene proyectos de inteligencia artificial en marcha.
La administración pública también aparece como uno de los sectores más rezagados. De acuerdo con el barómetro, el 90% de las organizaciones públicas utiliza menos de 10 sistemas de IA, y solo un tercio percibe beneficios claros derivados de su implementación.
En el sector servicios, alrededor del 20% de las empresas no ha invertido en IA, y un 22% declara no tener intención de innovar con esta tecnología en el corto plazo.
Finanzas y utilities lideran la adopción de IA
Mientras algunos sectores avanzan con lentitud, otros ya están integrando la inteligencia artificial de forma más activa. El informe destaca que áreas como finanzas y utilities lideran el despliegue de sistemas de IA y su aplicación en diferentes áreas del negocio.
En estos sectores, la IA se utiliza para mejorar la gestión de riesgos, automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de datos, detectar fraudes, optimizar recursos y mejorar la experiencia del cliente.
Este contraste muestra que la brecha no está solo en el acceso a la tecnología, sino también en la capacidad de cada organización para convertir la IA en una herramienta estratégica.
El reto no es solo tecnológico, también es de talento
La investigación deja claro que el principal desafío para muchas empresas no está únicamente en la tecnología, sino en las competencias internas. Adoptar inteligencia artificial requiere perfiles capaces de combinar conocimientos de negocio, análisis de datos, gestión de riesgos y visión estratégica.
Según el estudio, muchos profesionales europeos consideran que la adopción de IA exigirá procesos de reskilling y upskilling durante los próximos años. Esto significa que las empresas deberán actualizar habilidades, formar nuevos perfiles y preparar a sus equipos para trabajar junto a sistemas inteligentes.
De la experimentación a la implementación real
Aunque muchas empresas ya han comenzado a experimentar con IA, no todas han logrado convertir esos proyectos en resultados sostenibles. El informe indica que el 50% de las empresas reconoce mejoras en su rendimiento gracias a la inteligencia artificial, pero buena parte de las iniciativas todavía se concentra en departamentos tecnológicos y en objetivos de reducción de costes.
El siguiente paso será pasar de pruebas aisladas a una integración más profunda de la IA en la estrategia empresarial. Para ello, las compañías deberán definir objetivos claros, invertir en datos de calidad, formar a sus empleados y establecer políticas de uso responsable.
